Recuerdo a una mujer hermosa sentada en el asiento de un ómnibus con un niño. Recuerdo que anhelaba estar con ella y hacerle el amor hasta que muera. Recuerdo que una vieja estaba sentada al lado de ella, y yo de pie, observándola dije demonios como no se va esta vieja para sentarme al lado de ella; pero se bajo como si ya no soportaba mis insultos y yo puede, al fin, sentarme. Y ella, que mas tarde me dijo que se llama Luz Carime, me regalo tres años y un mes de amor y necesidad pura.
Recuerdo que en la ventana, ella conversaba con el niño que es su sobrino y yo respire de alivio porque quería estar con ella y rogaba que no fuera su hijo. Y la llame. Y nos fuimos de nuevo. Y Un tiempo, no quise bajarme del ómnibus hasta que me dieras un beso y uno tras otro puede bajarme y nos volvimos a ir. En el paradero soñé contigo. Debi irme hasta tu casa y dormir afuera en la puerta como un perro, como un perro sucio que no vale nada o como lo que ahora piensas de mi. Pero viví contigo en los parques como jamas hubiera imaginado, con infinitos problemas y dolores de cabeza fuiste la necesidad que un hombre como yo puede elegir para que esa necesidad no muera y sobreviva, como los arboles y como ese viento que se respira o ese calor que uno quiere sentir al menos una vez, solo una vez que ya es demasiado para volver a morir. Pero a veces se me es difícil decir las cosas, porque no quiero ver a nadie lastimado es por ello que me aparto, que me alejo, que me pierdo. Pero tu e-mail me entristecio y tus lágrimas fueron mías tambien como un puñal en el alma, como una cancion que uno necesita para fumarse un cigarro y beber una cerveza para sentirse mas dañado o colocar la cabeza debajo de la llanta de un carro hasta ser aplastado por esa persona que te ama y que tu no puedes amar porque creerías que la ilusion ya no sierve sino para ser real y moriria, como todos. Pero yo te sobrevivo en mis palabras como un ser maravilloso, como aquella musa de un escritor mediocre como yo, como la eterna mujer que movió un corazon solitario, como el aire puro que uno necesita despues de respirar tanto aire contaminado. Pero mis pulmones necesitan ese aire contaminado, porque ya lo esta, porque no se puede dejar de fumar porque no lo quiero hacer, porque no puedo, porque tengo miedo, porque soy hombre.
Pero ayer soñé con tu beso de despedida. Y esta ultimas palabras que me escribes y que puedo escribirte en respuesta me invitan a recordarte en aquel asiento del ómnibus donde te vi por primera vez. Y me acuerdo que debi bajarme porque había olvidado mi doscumentos y lo iba a ser pero tu presencia me retuvo. Y si me hubiera bajado jamas hubiera vivido de ti de ese aire, de ese calor y de ese océano de tu cuerpo.
Tu cobarde, Marvin
2 comentarios:
Jo...que bonita la historia...
Me he emocionado con todas esas palabras!
No se si deba darte las gracias, pero gracias.
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