28.8.11

Necesito una virgen


Nunca he tenido a una virgen, y no sè hasta hoy qué demonios puede ser eso. Todas las mujeres con la que me he acostado ya han visto su muerte y sus resurrección, con otros. Algunas de ellas a sangre fría con asesinos silenciosos y otras solo con delincuentes torpes, marginales que las asediaban con palabras cariñas desesperadas y ellas para definir las estrellas y hacer volar las mariposas que las alimentaban y caían en ese lecho, que no pudieron salvarlas, pactaron su infortunio sin monedas para ese tesoro, como mi abuela nombraba.
Algunas les fue mal, otras su fantasía se vio pintada de un color sordo y maloliente. Sus cuatro paredes les parecieron brazos que las asfixiaban, para luego encontrarse en sus refugios de toda la vida para oír una canción que solo ellas, en su soledad, las quemaba.
Pero yo las he tenido, me he incendiado en esas cenizas, en esa complicidad de coger su cuerpo y retirar otras manos que el viento ni el mar pueden borrar en su misma orilla. Y me dice que no me preocupe, mientras me pregunto ¿ Què demonios puede ser una virgen?, para mis adentros, mientras sus pechos se erizan y ella respira hondo e intenta no ser tan experta, ocultando o acariciando su cabello y yo me la quito de encima y lamo sus heridas borrando ese infierno. La pasión no pregunta, la pasión no piensa. Sin embargo mi falo desentierra su tumba para convertirlo en nido, sin ver sangre, solo que ella va muriendo...
Mientras me visto, me pregunto si algún día encontraré mi virgen y a qué lugar me la llevaré, para hacerla mía, una y otra vez.

1 comentarios:

Cielo dijo...

Hola Marvin, cuanto tiempo sin pasar por aquí.

Yo tampoco tengo o tuve una virgen en mi vida
a que sabe?


Un abrazo fuerte desde Madrid.

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